Pronto se cumplirán 20 años de la Conferencia de Río 92. Quizás uno de los hitos más significativos para la extensión del concepto ‘desarrollo sustentable’, un término acuñado -a fines de los 80s- entre diversas personalidades e instituciones internacionales vinculadas a las teorías y problemas del desarrollo. El tema en esta reunión giró en torno a cómo incorporar variables ambientales y de equidad social al paradigma del desarrollo tradicional que evidenciaba serios patrones de degradación ecológica y una creciente inequidad global.
Desde un punto de vista de época, la cumbre de Río (año 1992), es parte de la década en donde la globalización económica consolida su visión del ‘desarrollo’ en la región sudamericana. Hoy, con la perspectiva del tiempo, es posible sostener el hecho que el proceso de globalización económica -amparado por instituciones como la OMC, BM y FMI- doctrinario en cuanto a valores económicos como la competitividad, la estabilidad de divisas y el libre mercado; subordinó a un segundo plano el proceso de internacionalización de Naciones Unidas basado en acuerdos multilaterales en áreas como medio ambiente y derechos (trabajo, genero, indígenas, cooperación, etc.)
Desde este enfoque es posible afirmar, sin temor a equivocarse, que a la hora de apropiar conceptos y resignificar contenidos, las fuerzas motrices del capital global actúan desplegando todos sus recursos, y suelen imponer sus objetivos al resto del mundo. Esto se comprobó diez años después, en Johannesburgo – Sudáfrica (Rio+10) donde el ‘desarrollo sustentable’ aparecía en las memorias institucionales de diversas multinacionales vinculadas a los grandes negocios del agua y la energía, por ejemplo. La imagen verde para las corporaciones fue un nuevo impulso para autoratificarse como el actor principal de un modelo de creación de riqueza y estabilidad en el marco de la globalización.
Falta muy poco (junio de 2012) para la próxima Cumbre de la Tierra y otra vez será en Río. En esta pasada, los intereses tras las definiciones de la conferencia dejan atrás el concepto de ‘desarrollo sustentable’ y se dirigen a sentar las bases de la flamante ‘Economía Verde’, el tópico nudo del encuentro. ¿Qué es la economía verde? ¿Quiénes han definido su contenido y su propósito? ¿Cómo plantea (o no) la Economía Verde alcanzar los siempre escurridizos objetivos del desarrollo? serán las preguntas que trataré de ir avanzando en los siguientes post.
